Reinervación del pene

El tratamiento del cáncer de próstata mostró una mejora significativa, con una reducción concomitante de sus complicaciones, tras la mejora de la técnica quirúrgica de prostatectomía radical propuesta por Walsh en los años ochenta del siglo pasado. La principal innovación de esta técnica fue la preocupación por la preservación de los haces vasculares-nerviosos que pasan cerca de la cara posterior de la cápsula prostática, que formarán los nervios cavernosos, encargados de desencadenar la erección del pene.

Aunque ha disminuido considerablemente, la disfunción eréctil, a pesar de todo el cuidado y la experiencia del cirujano, continúa ocurriendo en un gran número de pacientes.

Con el fin de mejorar la calidad de vida de estos pacientes con respecto a la disfunción eréctil, los profesores de la Facultad de Medicina de Botucatu de la Unesp, en 2010, desarrollaron una técnica quirúrgica con injerto de nervios para determinar la reinervación del pene.

La técnica se basa en la neurorrafia terminolateral sin lesión en el nervio donante, introducida en 1992 por Fausto Viterbo, Profesor Adjunto de la Disciplina de Cirugía Plástica y especialista en microcirugía de nervios periféricos, en su tesis doctoral, que fue supervisada por José Carlos Souza Trindade, profesor emérito de la Facultad de Medicina y profesor jubilado de Urología.

La técnica quirúrgica propuesta, cuyo protocolo experimental fue aprobado por la Comisión Nacional de Ética en Investigación (CONEP), consiste en conectar los nervios femorales (en la región inguinal) y los nervios dorsales del pene, así como con las estructuras intracavernosas, con el objetivo de la neurotización. lo mismo. De esta forma, se restauran los impulsos nerviosos responsables de la erección, que fueron interrumpidos con el daño a los nervios cavernosos próximos a la cápsula prostática.

Para ello, se realizan cuatro injertos puente, utilizando el nervio sural como elemento conector de neurorrafias, dos a cada lado. El primer injerto se realiza entre la cara lateral del nervio femoral, donde se sutura el extremo distal de uno de los cuatro segmentos de los injertos surrealistas, y la cara lateral del nervio dorsal del pene del lado correspondiente, en el que se sutura el extremo proximal del injerto. sural. El segundo injerto se realiza entre la cara lateral del nervio femoral, a 1,5 cm de distancia del anterior, en el que también se sutura el extremo distal del segundo segmento del injerto sural, mientras que su extremo proximal se entierra, a través de una pequeña abertura en el túnica albuginosa, dentro de los cuerpos cavernosos, cerca de la base del pene. El mismo procedimiento se realiza en el lado contralateral.

En todas las neurorrafias realizadas en el nervio femoral, como es un nervio grueso, se retira una pequeña ventana del epineuro para facilitar la gemación de las fibras recién formadas. En los nervios dorsales del pene, por ser muy delgados, esta ventana no se cierra.

Los resultados comienzan con congestión del pene si continúan con erecciones flácidas, erecciones semirrígidas y luego rígidas hasta llegar al coito con penetración.

Además de los profesores Fausto Viterbo y José Carlos Souza Trindade, antes mencionados, también participa en el equipo quirúrgico el profesor José Carlos Souza Trindade Filho, profesor adjunto del Departamento de Urología.